Belén Congregación Consolación 2024

BELEN DE LA CONGREGACIÓN 

DE NTRA. SRA. DE LA CONSOLACIÓN 2024


¡Bienvenido a nuestro nacimiento!


Nuestra Congregación lleva 32años construyendo un belén para conmemorar el nacimiento del Salvador.

Este es un belén de estilo popular.  

Esto quiere decir que los principales elementos del paisaje se imitan con materiales sencillos, al alcance de cualquier persona. 

El serrín, en varios tintado en colores y el corcho son la base del terreno junto con el musgo, el romero y ramas de diversos árboles y arbustos, la mayoría coníferas. 

El actual montaje que estás contemplando tiene 90 m2, dispuestos en forma de L, adaptándose a la arquitectura del local, ya que los pilares, que se cubren con corcho como si fueran montes, imponen una partición del nacimiento en 4 espacios delimitados entre las columnas. 

En cada uno de esos espacios se sitúa una escena principal y varias accesorias.

Este año, el visitante puede contemplar el nacimiento como si estuviera en el interior de una de pastores, decorada con faroles de estilo marroquí. 

Queremos que te sientas como si hubieras ido a Belén a empadronarte y te alojaras en una tienda de campaña, en lo alto de una colina, desde la que contemplas el pueblo.

El primer ambiente que ves desde la puerta de la jaima, es el acoge la cueva del nacimiento. 

Al fondo, a la derecha, se ven unas pequeñas casas en la lejanía y desde ellas serpentea un camino que baja a las primeras casas de Belén. Si te fijas, en el lado derecho verás un encierro de toros bravos que arrancan su carrera, custodiados por los pastores. Es un guiño a nuestra tradición: Pozuelo ha sido un pueblo de encierros.

En centro de este paisaje hay un pequeño barrio de casas, al pie del mismo nace un arroyo que cae en una abrupta cascada cerca de la cueva del nacimiento. 

A su izquierda, hay huertas según el terreno desciende y a la derecha, un estrecho sendero nos conduce a una línea de edificaciones que cierra el lado derecho del belén. 

Fíjate un momento en la casa y en la escena que está más cercana a ti, en el lado derecho. San José pide alojamiento al posadero, mientras la Virgen, descalza, está montada en un borriquito.  El posadero detiene a San José abriendo su mano izquierda, mientras esconde su mano derecha. Es la imagen de la falsedad.

Otro detalle:  las florecillas blancas (paniculata) que rodean a la escena. Todas las escenas principales donde está la Virgen están adornadas con esta flor. Somos una Congregación mariana.

A tus pies, un sendero zigzagueante entra en la cueva que sirve de establo donde se guardan cabras, camellos, el buey y la mula.

Fuera de ella, a la intemperie, la Sagrada familia acompaña a Jesús, junto con varios pastores, los niños del lugar y algún adulto que los lleva. 

Entre José y María, San Francisco, patrono de los belenistas, adora al Hijo de Dios, que ha nacido en la pobreza. En 1223 San Francisco ideó una dramatización en una cueva para celebrar en ella la misa de Nochebuena, lo que le ha valido ser considerado el “inventor” del Belén.  

La realidad histórica es un poco diferente, pero nosotros somos muy de San Francisco.

Segundo paisaje:

El espacio que queda entre estas columnas es estrecho y por ello se presta particularmente bien a construir en él un gran río.

Las columnas del local, forradas de corcho y vegetación sirven de apoyo a sendas cascadas a cada lado del rio.

El rio tiene unos 5 metros de largo y consta de dos depósitos comunicados por un sifón alojando unos 250 L de agua. El cauce real del rio es de 70 cm, pero lo que es visible oscila entre los 30 y 50 cm. La mayor parte del agua circula bajo las piedras (traídas de Asturias, Galicia, Aragón, Francia, Madrid,….). El agua que mana de las dos cascadas es mínima, ya que la mayor parte del líquido se bombea a través de una manguera escondida entre ellas.

Como ves, es una escena solitaria, donde solo unos animales y un par de figuras humanas ponen un toque de movimiento.

Cuando se hace de noche, al fondo, se observa la luna.


El Tercer paisaje es el más amplio de todos.

A tu izquierda puedes ver, en la lejanía, un pueblo situado en lo alto de un monte, rodeado de olivares. Brota desde ese lado un arroyo. En el centro asoma el castillo de Herodes (una reproducción de la Puerta del Sol de la muralla de Toledo). 

Delante de él, se encuentra el principal “barrio” de Belén. Por su izquierda, ya en primer plano, bajan los reyes magos con varios camellos, y a nuestra derecha se encuentra la escena de empadronamiento de San José y María, frente a la mesa del escribano y custodiados por dos soldados.

Hay una gran plaza, presidida por una fuente donde convergen todas estas escenas del primer plano.

Mas a la izquierda, en un nivel más bajo, donde desemboca el arroyo en una cascada, se encuentra una gran prensa de aceite y un molino de aceitunas, tirado por un burro.

Cuarto paisaje

Esta parte, más rústica, sin casas, es la dedicada a la anunciación a los pastores que acampan, a la intemperie, como el Niño Dios, bajo un chamizo de palos y telas. El ángel y un amplio rebaño de ovejas completan el lado izquierdo de este sector en cuyo centro hay un estanque y un pequeño manantial.

En el lado derecho un carro, con su buey y su boyero, cierran la escena hacia un terreno urbanizado. Justo en la columna, hay una casa con un balcón. A su izquierda vemos un personaje, iluminado por un foco.  Está dormido apoyado en su brazo mientras un angelito le toca el hombro. Es la escena que recuerda el Sueño de San José.


La iluminación:

El belén dispone de 350 estrellas que están formadas, cada una, por una fibra óptica. Las hay de varios calibres y están pinchadas en la tela azul, que forma el cielo.

El ciclo completo de día y noche dura unos siete minutos y medio y tiene un amanecer y un atardecer por lados opuestos del belén. El amanecer se acompaña por los primero compases del segundo movimiento de la 9ª sinfonía de A. Dvorak.

La iluminación se hace por LED, hay una tira de led montada tras en el horizonte, una sobre la fachada y otras dos sobre el centro del belén.  

Hay una estrella que guía a los Magos y una luna. 

Además, de fondo suena un audio con diversos animales, sobre todo aves.




La inspiración 

¿Es este un belén que reproduce el belén evangélico?:  La respuesta es no. 

El belén es un pequeño universo donde hay un perfecto equilibrio entre la mano del hombre y la naturaleza. Con un gran rio, dos arroyos y un manantial, junto con dos fuentes, además de los árboles y el verde musgo, no se parece en nada a la árida tierra de Belén.

Las casas que representamos vienen del belenismo popular. En el último tercio del siglo XIX, cuando la Iglesia extiende la formación cristiana de las clases populares a través de la edición de catecismos, estos se ilustraron con imágenes de pintores del romanticismo, en especial de David Roberts que en la década de 1830 viajó a Tierra Santa trayendo una magnífica colección de acuarelas que se emplearon pródigamente por los editores de catecismos.

En ese momento de finales del XIX, se universaliza y populariza el belén gracias a figuras baratas de molde producidas industrialmente a bajo precio.

De ese tiempo viene nuestra escenografía del belén. Del romanticismo. Lo que vemos es la Palestina de la época de la dominación Otomana.









La doctrina.

Intemperie es una palabra que hemos escrito dos veces. Para la espiritualidad de San Francisco es importante.

Antropológicamente, los humanos hemos sido durante milenios cazadores y recolectores sin un techo. Abraham, nuestro padre en la fe, era un pastor nómada, como los pastores de nuestra anunciación.   

Durante cuarenta años el pueblo hebreo, tras huir de Egipto, recorrió el desierto errante.

El Evangelio de Juan dice que el Verbo de Dios acampó entre nosotros. Acampar es vivir a la intemperie.

San Francisco reflexionaba sobre este hecho de la vida de Jesús, que nació, predicó y murió a la intemperie. En la intemperie, todos dependemos de todos para sobrevivir. La intemperie nos hace hermanos y dependientes de la providencia de Dios.

De nuevo, la antropología moderna nos dice, que ha sido la solidaridad, el hermanamiento, el elemento decisivo que explica la supervivencia de la humanidad en aquellos tiempos prehistóricos.

El belén es por eso, un llamamiento a la hermandad de todos.

El nacimiento del Hijo de Dios se anuncia en dos escenas representadas en el belén: la anunciación a los pastores, judíos impuros que por su trabajo no podían respetar el sábado y estrella que guía a los magos, unos paganos que vieron en el cielo un signo extraordinario.

Y es que Jesús ha nacido para todos, sobre todo, para los que la sociedad considera, alejados.

 

¡ Muchas gracias por tu visita ¡

Enlace con video del Belén, con todo nuestro agradecimiento a José María Fresneda.

https://youtu.be/HEt2H5akrGQ?si=52BFiH4lnEm1ssfx



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